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NOWNLETTER

IA / 02.09.2026 / 3 min

Robo silencioso de IAToken JackingCuando alguien usa tu cuenta y tu pagas la boleta

Imagínate que un día revisas tu tarjeta de crédito y descubres cargos por servicios que nunca usaste. Alguien, en algún lugar, obtuvo tus datos y está comprando a tu nombre. Ahora traslada esa misma sensación al mundo de la inteligencia artificial: eso es exactamente lo que está comenzando a ocurrir con las credenciales de acceso a servicios de IA.

Redacción NOWN
Un hacker entra con una credencial legítima, se otorga permisos de administrador, explora el entorno, genera nuevas llaves y activa servicios de IA generativa, todo antes de que nadie lo note.
NOWN / IA

Una credencial de acceso a servicios de IA parece inofensiva, pero en la práctica funciona como una línea de crédito abierta: quien la controla puede generar miles de consultas, crear imágenes o procesar grandes volúmenes de datos, mientras la organización propietaria asume los costos.

No se trata de robar datos ni de sabotear servicios, sino de apropiarse de capacidad de cómputo ya pagada por otro. Investigaciones como la de Unidad 42 (Palo Alto Networks) y los análisis del CSIRT Nacional chileno confirman que esta práctica va en aumento: alguien entra con una credencial legítima, se otorga permisos de administrador, explora el entorno, genera nuevas llaves y activa servicios de IA generativa, todo antes de que nadie lo note.

¿Cómo funciona?

El atacante obtiene una credencial válida (a menudo vinculada a un proveedor externo), asciende sus privilegios, escanea los recursos disponibles, crea credenciales de respaldo y habilita las APIs de IA. Desde ese momento, cada solicitud tiene costo para la víctima.

Lo más inquietante es que existe un mercado negro organizado: las “estaciones de transferencia” reciben credenciales robadas, verifican su vigencia y venden acceso a terceros. La cadena de distribución convierte estas llaves en moneda de cambio en una economía sumergida.

¿Por qué pasa desapercibido?

Porque el atacante usa herramientas legítimas, como haría un administrador. No deja malware ni rastros evidentes. Además, las alertas suelen estar fragmentadas: seguridad revisa identidades, facturación revisa consumos, y si nadie cruza los datos, el ataque puede durar meses.

Señales de alerta, especialmente si aparecen juntas:

  • Roles administrativos sin justificación.
  • Identidades externas incorporadas al entorno.
  • Cuentas de servicio creadas fuera de los procesos habituales.
  • Activación repentina de APIs de IA.
  • Cambios en la facturación o aumentos abruptos de consumo.
  • Medidas clave para mitigar el riesgo:
  • Usar credenciales temporales en lugar de estáticas.
  • Restringir llaves API por servicio, aplicación o ubicación.
  • Controlar y monitorear identidades de dominios externos.
  • Otorgar privilegios administrativos solo por tiempo limitado.
  • Establecer alertas de gasto y límites de cuota.
  • Correlacionar eventos de identidad, privilegios, creación de cuentas, activación de APIs y consumo.

El token jacking no busca destruir, sino usar recursos ajenos de forma silenciosa y sostenible. Mientras las organizaciones sigan adoptando IA sin fortalecer sus controles de acceso, esta amenaza crecerá. La pregunta no es si serán objetivo, sino si lograrán detectarlo antes de que la factura lo revele.

Publicación editorial basada en el informe técnico AIA26-00269 del CSIRT Nacional de Chile, ANCI, donde puedes encontrar mas detalles técnicos y más información.