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NOWNLETTER

Gadgets / 27.08.2026 / 4 min

Beni:El robot cámara que quiere ser tu compañero de aventuras

Hay dispositivos que se compran porque resuelven un problema, y otros porque despiertan una emoción. Beni, la nueva promesa en Kickstarter, intenta lograr ambas cosas: grabarnos en 4K mientras nos sigue por distintos terrenos y, a la vez, convertirse en un personaje que queramos llevar a todas partes.

Redacción NOWN
BENI puede saltar obstaculos de hasta 25 centimetros, según sus desarrolladores.
NOWN / Gadgets

La propuesta es tan llamativa que, tras verlo en acción, mi hijo no preguntó cuánto costaba ni cómo funcionaba. Su pregunta fue mucho más directa: “¿Cuándo vamos a tener uno?”

Fuente: Youtube

Más que una cámara sobre ruedas

El gran acierto de los creadores de Beni es haber entendido que la tecnología es más atractiva cuando deja de parecer una caja electrónica.

A diferencia de los trípodes, drones o cámaras de acción convencionales, este robot cuenta con un diseño expresivo: tiene ojos luminosos que cambian de color, asiente, niega y se puede personalizar con stickers, sombreros y orejas. En sus videos promocionales, no aparece simplemente como un camarógrafo personal, sino como un integrante más de las carreras infantiles o las coreografías.

La asociación con el personaje de la película Ron da error es inevitable. Beni genera un vínculo afectivo; la diferencia entre “una cámara que te sigue” y “un amigo que te filma” es exactamente lo que transforma un gadget que se usa una vez en un compañero de vida cotidiana.

Robot “Ron” de la pelicula “Ron da Error” (2021) Fuente: IMDB

Lo que promete bajo el chasis

Detrás de su simpática cara, Beni busca resolver un problema real: registrar actividades espontáneas desde una perspectiva baja e inmersiva sin que alguien tenga que quedarse detrás de la lente. Sus características clave incluyen:

  • Visión y calidad: Cámara 4K a 30 fps (con cámara lenta a 1080p/100 fps), estabilización mecánica y electrónica, y modos de seguimiento en 360 grados.
  • Agilidad: Velocidad máxima de 28,8 km/h, capacidad para superar obstáculos de 25 cm y un sistema de recuperación si llega a volcar.
  • Privacidad: Procesamiento local impulsado por IA. El seguimiento y la grabación (almacenada en sus 32 GB internos o vía microSD) no requieren conexión constante a internet.
  • Formato compacto: Pesa 1,75 kilos y tiene dimensiones aproximadas de 21,5 x 18 cm, lo que lo hace fácil de transportar.

La realidad del terreno y de Kickstarter

A pesar del entusiasmo, la transición del video promocional a la vida real presenta desafíos técnicos y comerciales que no se pueden ignorar.

En primer lugar, apoyar una campaña de crowdfunding de una empresa nueva siempre conlleva riesgos. Con entregas estimadas para octubre de 2026, el margen para producir motores, ajustar algoritmos y escalar la fabricación es estrecho.

Además, aunque se promociona como un todo terreno, Beni no tiene certificación IP aún. No sobrevive a la lluvia intensa, el barro profundo ni a condiciones climáticas extremas. Su perspectiva a ras de suelo, si bien es creativamente interesante, también lo expone a más golpes, piedras y polvo. A esto se suma el desafío del software: seguir a un sujeto en un espacio abierto es fácil, pero mantener el encuadre entre árboles, mascotas y multitudes requiere un procesamiento impecable que aún debe probarse masivamente.

Finalmente está el precio. Con un costo de campaña que parte en los 499 dólares (estimado en 799 dólares para retail), la inversión es considerable. Y dado que su batería dura aproximadamente 90 minutos, muchos usuarios tendrán que optar por el paquete Explore (con bases de carga y baterías extra), elevando aún más el costo y el volumen del equipo.

Beni es una idea técnicamente ambiciosa que busca democratizar el seguimiento de video con una propuesta lúdica. Para deportistas, creadores de contenido y entusiastas, representa una herramienta fresca y distinta.

Sin embargo, para una familia, conviene recordar que la ilusión de tener a un pequeño robot de película rondando por la casa debe equilibrarse con las limitaciones de su autonomía y los riesgos de toda campaña de financiamiento colectivo. Aunque, al menos en mi casa, la ilusión ya ganó la partida mucho antes de que el robot salga de la fábrica.